Ecosistemas y biodiversidad para el bienestar humano

La Evaluación de los Ecosistemas del Milenio de España alerta sobre las consecuencias que la alteración de los ecosistemas y la pérdida de biodiversidad tienen sobre el bienestar de la población. Durante las últimas décadas, la humanidad ha obtenido unos beneficios enormes del desarrollo económico y social. Sin embargo, este desarrollo ha supuesto un declive tanto de la variedad como de la extensión de los sistemas naturales y, en consecuencia, de la biodiversidad. Esta pérdida de biodiversidad, a escala de ecosistemas, especies y genes, es grave no sólo por el importante valor intrínseco de la naturaleza, sino también porque provoca una disminución de los servicios que proporcionan los sistemas naturales al ser humano. Con el objetivo de evaluar el estado de los ecosistemas del planeta y valorar los beneficios que estos aportan a la sociedad, la Organización de las Naciones Unidas impulsó el programa científico Evaluación de los Ecosistemas del Milenio (Millennium Ecosystem Assessment), iniciado en el año 2001 y finalizado en el 2005. El Programa ha generado información sólida y validada científicamente para que los gestores, los políticos y el público en general sean conscientes de las consecuencias que tienen los cambios en los ecosistemas del planeta sobre el bienestar humano; al tiempo que ofrece opciones para asimilar estos cambios.
Con la misma vocación de analizar el estado y las tendencias de los servicios de los ecosistemas, el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM), a través de la Fundación Biodiversidad y las principales universidades y centros de investigación españoles, inició en el año 2009 un proyecto similar en España. Se trata de la Evaluación de Ecosistemas del Milenio de España (EME), un programa que recoge el trabajo de más de 60 científicos de distintos campos de las ciencias ecológicas y sociales, que han analizado el estado de los ecosistemas terrestres y acuáticos en España, así como su capacidad para seguir prestando servicios básicos para el bienestar de la sociedad española.
Los primeros resultados y conclusiones del proyecto vieron la luz en febrero de 2011. Con ellos se ha elaborado posteriormente la publicación del Informe de Síntesis "Ecosistemas y Biodiversidad para el Bienestar Humano", presentada al público el pasado septiembre.
¿Qué entendemos por servicios de los ecosistemas?
Aunque el término 'servicio de los ecosistemas' es relativamente reciente, ha experimentado una rápida difusión en la literatura científica. Sin embargo, su transferencia al mundo de la gestión ha supuesto una cierta confusión, siendo a veces usado como sinónimo de 'recursos naturales' o 'bienes ambientales'.
EME adopta una aproximación particular al concepto de 'servicio de los ecosistemas' y lo define como "las contribuciones directas e indirectas de los ecosistemas al bienestar humano". Esta definición se basa en una perspectiva antropocéntrica o instrumental en la cual los ecosistemas se vinculan directamente con el bienestar humano. Desde este enfoque, los ecosistemas son entendidos como un capital natural.
El proyecto ha evaluado el estado y la tendencia de este capital natural, a través del análisis de los servicios de 14 tipos operativos de ecosistemas en el territorio estatal. En total se han analizado 22 servicios, entre ellos, servicios de abastecimiento (alimentos, agua, materias primas, acervo genético, etc.), servicios de regulación (hídrica, climática, de la calidad del aire, del control de la erosión, etc.) y servicios socioculturales (identidad cultural, conocimiento ecológico local, turismo de naturaleza o la educación ambiental).
Entre el 40 y el 68% de las especies están amenazadas
El estudio ha permitido obtener importantes conclusiones que deberán tenerse en cuenta en la futura política de conservación de los ecosistemas y su biodiversidad. Entre las principales conclusiones, el estudio destaca que los ecosistemas y la biodiversidad de España han sufrido un proceso acelerado y sin precedentes de alteraciones como resultado de la insostenibilidad del modelo de desarrollo económico predominante, vinculado al uso intensivo del territorio, y el estilo de vida asociado al mismo.
Desde mediados del siglo XX la población española se ha incrementado un 67%, el PIB per cápita se ha multiplicado por más de 6 y el consumo de energías fósiles por casi 10. Este proceso acelerado de crecimiento ha tenido graves consecuencias sobre los ecosistemas españoles y su biodiversidad: entre el 40 y el 68% de las especies se encuentran amenazadas y la huella ecológica se ha duplicado.
El 45% de los servicios de los ecosistemas evaluados se han degradado
El estudio arroja otro dato alarmante. El 45% de los servicios de los ecosistemas evaluados se han degradado o se están usando insosteniblemente, siendo los servicios de regulación los más negativamente afectados, ya que el 87% de estos se hallan en estado crítico o vulnerable. Son los ecosistemas acuáticos continentales, los litorales y los macaronésicos los que han sufrido un mayor deterioro, mientras que en el otro extremo, los ecosistemas de bosques y los de montaña son los que mejor conservan su capacidad de generar servicios.
El medio rural como fuente de servicios de regulación
Desde mediados del siglo XX se está produciendo una progresiva disminución de la población rural, lo que conlleva una disminución de las actividades que se producen en el medio rural y, por consiguiente, una merma de la gestión de los ecosistemas agroforestals y una disminución de los importantes servicios que éstos ofrecen.
Entre los principales servicios que ofrecen estos ecosistemas se encuentran los servicios de regulación asociados al uso del agua y del suelo, que históricamente han caracterizado la gestión de los paisajes de la Península Ibérica. El abandono rural provoca una afección a estos servicios de regulación, así como a otros servicios de abastecimiento tradicional y servicios culturales tan importantes como el conocimiento ecológico local.
Estos servicios rurales son esenciales para mantener la capacidad adaptativa o de amortiguación de la mayor parte del territorio estatal frente a perturbaciones, fundamentalmente relacionadas con los cambios del clima. Por tanto, el medio rural se convierte en una fuente fundamental de servicios que permiten adaptarse a los cambios e incertidumbres tan frecuentes en esta era.
3,5 'Españas' para satisfacer el consumo actual
La autosuficiencia es otro de los puntos importantes que ha tratado el estudio. España no es autosuficiente respecto al suministro de algunos alimentos, fibras, agua y energía, por lo que, a día de hoy, depende en un 30% de los servicios de abastecimiento procedentes de otros ecosistemas del Planeta.
Si se sobrepasan los límites biofísicos en un determinado territorio se ejerce una doble presión sobre ecosistemas localizados fuera de sus fronteras, que actúan tanto de abastecedores de servicios como de sumidero de nuestros residuos. Esto es lo que está ocurriendo en España. De hecho, actualmente serían necesarias casi 3,5 "Españas" para satisfacer las demandas de consumo de su población. Esta dependencia del exterior trae consigo considerables repercusiones ecológicas y sociales, en términos de incremento de la deuda ecológica, por lo que cada vez el territorio español se hace más vulnerable frente a los mercados y situaciones de crisis global.
La crisis, una ventana de oportunidad hacia la sostenibilidad
Finalmente, el estudio concluye que la transición hacia la sostenibilidad en España pasa por lograr una gestión que sitúe al "capital natural" como elemento clave del bienestar de su población, lo cual requiere adoptar medidas estructurales encaminadas a construir un nuevo marco de gobernanza que module las interacciones entre la sociedad urbana y los ecosistemas y que redefina el verdadero papel de la economía en un modelo de desarrollo justo socialmente y sostenible en términos ecológicos.
En este contexto, se subraya que la actual crisis económica constituye una "ventana de oportunidad" propicia para impulsar un cambio en nuestro modelo de desarrollo e iniciar una verdadera transición hacia la sostenibilidad. En este sentido, urge impulsar procesos de creación, innovación y experimentación para lograr una gestión del territorio que mantenga la capacidad de los ecosistemas de suministrar servicios a la sociedad, conservando su integridad y resiliencia ecológica, es decir, su capacidad adaptativa frente a sorpresas o perturbaciones de origen natural o antrópico.
Los siguientes pasos del proyecto
En su siguiente fase, el proyecto EME tratará de definir los escenarios de futuro de los ecosistemas estudiados en relación a su capacidad de suministro de servicios y en función del consenso social existente en torno a propuestas de acción concretas para su gestión.
Además, el proyecto profundizará en el desarrollo de materiales divulgativos dirigidos a aumentar el conocimiento de la sociedad en relación a los vínculos entre la biodiversidad, los servicios que prestan los ecosistemas y nuestro modelo de bienestar. Por el momento, se puede consultar el portal Web del proyecto http://www.ecomilenio.es, donde se explica el origen del proyecto, se publican recursos y documentos de referencia y se publicitan las principales actividades relacionadas.
http://www.ecomilenio.es y http://www.biodiversia.es/